Descubriendo Barcelona con Geocaching


Ha surgido un nuevo movimiento en Barcelona, los geocachers han tomado la ciudad. Los podrás identificar porque van escudriñando por entre las ranuras de las paredes, mirando detrás de las papeleras o por debajo de escaleras y cabinas de teléfono. Buscan tesoros que otros geocachers han escondido por toda la ciudad. Para unirte a ellos, sólo necesitarás un smartphone y descargarte una aplicación para encontrarlos.

Existen varias aplicaciones de este tipo. La más conocida es Geocaching que te muestra un mapa con los puntos donde se encuentran los tesoros, llamados Geocachés, y una pista para encontrarlos una vez estás en la zona indicada en el mapa. Normalmente el tesoro consiste en un tubo magnético o una pequeña caja que contiene un rollo de papel en el cual se firma cuando se encuentra. Algunos tesoros contienen pequeños objetos que se pueden intercambiar, como muñecos o llaveros. En uno nos encontramos una moneda japonesa!

Lo interesante de esta aplicación es que es una forma diferente de conocer la ciudad. Muchos de los Geocachés explican la historia de la zona donde se encuentran. Por ejemplo, nuestro primer Geocaché fue en Sant Andreu, cerca de un edificio por el que habíamos pasado cientos de veces sin reparar en que en su fachada había incrustada una granada. Cuentan que el general Prim mandó disparar el proyectil para sofocar una revuelta en 1.843 y que impactó en el edificio sin explotar. El dueño de la vivienda guardó la granada y cuando reformó el edificio decidió incorporarla en la fachada.

También descubrimos así el barrio del Clot, bajando por la calle Rogent al encuentro del Geocaché como indicaba la persona que lo había escondido, calle peatonal con mucho encanto y varias terrazas donde sentarse a tomar una cerveza y ver la gente pasar. Si continúas bajando por esta calle, llegarás al carrer del Clot donde hay varias bodegas y bares de tapas donde reunirse con los amigos para tomar una copa y cenar. Te sorprenderá el ambiente que hay en esta zona y el encanto de sus calles.

Pero no sólo puedes andar a la caza de tesoros en Barcelona, es una moda extendida por todo el mundo. Si te vas de viaje a París o te vas de excursión al Cap de Creus, seguro que hay algún Geocaché escondido al lado de la Torre Eiffel o entre las piedras del parque natural del Cap de Creus. Sin ir más lejos, en Collserola hay un montón de Geocachés escondidos y buscar un tesoro en la montaña le añade emoción!

Geocaching

Además, la aplicación está muy bien pensada porque aparte de indicar las coordenadas donde está escondido el Geocaché, te indica la actividad reciente del mismo. Así la gente que lo ha buscado notifica si lo ha encontrado o no y la fecha de su búsqueda. De esta forma se puede saber si aún está en su lugar o si por el contrario ya no está allí (porque se ha caído o alguien se lo ha llevado). 

La aplicación es gratuita pero para acceder a la información de algunos geocachés hay que tener una cuenta premium.

Camino de ronda de Cadaqués a Roses

Muy buenas amigos! Hacía mucho que no escribíamos nada por el blog y eso no puede ser, así que aquí estamos otra vez para contaros nuestras aventurillas.
Hoy volvemos con una recomendación excursionera, ahora que se acerca el buen tiempo.

Se trata del camino de ronda, de Cadaqués a Roses, en el que podremos disfrutar del parque del Cap de Creus y de sus preciosas calas. La ruta es larga y se necesitarán al menos unas 6 horas para completarla, pero es una forma fantástica de hacer deporte y disfrutar del paisaje.

En cuanto a la época, nosotros la hicimos a finales de marzo, con un tiempo muy agradable. Si la hacéis en verano, llevad ropa muy fresca y abundante crema solar, comida y mucha agua.

La ruta la podéis empezar tanto en Cadaqués como Roses. En nuestro caso empezamos en el primero, un bonito pueblecito de casas blancas, en pleno cap de Creus. En Roses estuvimos muy poco rato, sólo a primera hora para dejar el coche, desayunar y coger el bus hacia Cadaqués y a última hora, cuando llegamos cansadísimos. La verdad no nos pareció muy interesante, por eso quizás vale más la pena empezar en Cadaqués, y dedicar un rato al inicio para disfrutar del bonito pueblo.

Cadaqués

El camino comienza en Cadaqués, y en el primer tramo supone una buena subida que nos va a ir adentrando en el parque del Cap de Creus. Poco a poco, iremos dejando el pueblo bien abajo y las vistas del mismo comenzarán a ser espectaculares.

Os recomendaos que lleveis algún mapa y, si podéis, aplicación para el móvil con mapas de la zona y GPS, para no perderos, pues en algún punto el camino no está bien indicado.

Comenzando el camino
La primera cala que nos encontramos en la ruta, la Cala Jòncols. Nosotros alucinamos con los colores del mar. Había varios barquitos fondeados en la cala y muy poca gente en la arena. En verano imagino que se llenará más, pero por el difícil acceso no creo que se masifique demasiado.


Cala Jòncols

Camino siguiendo la costa
Pasada la cala Jòncols, el camino que va bordeando la costa, se vuelve a meter hacia el interior, desde donde podemos divisar a lo lejos la Cala Canadell. El contraste del paisaje y el mar es una pasada.

Cala Canadell
Otro elemento que no dejaréis de ver en la ruta son los cactus, con sus coloridos higos chumbos. Los podéis probar, ya que son comestibles, pero cuidado con los pinchos.

Uno de los muchos cactus que poblaban el recorrido
Una de las últimas calas que vimos, Cala Murtra, de gran belleza.

Cala Murtra

A continuación os dejamos el mapa con la ruta. Esperamos que os animéis a hacer la ruta y sobre todo, no olvidéis el bañador!


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La Gallina Pelada

Hola, hola! Hace tiempo que no escribimos y esto no puede ser! Hoy os traemos una bonita excursión montañera, a la Gallina Pelada. Esta montaña se encuentra cerca de la mítica Pedraforca, pero la ruta es mucho menos exigente, tanto en subidas como en tramos técnicos.

La ruta que seguimos la sacamos, como no, de Wikiloc. Aquí la podéis ver.




Es una ruta circular bastante asequible, ideal para pasar el día, llevar bocatas y comer por el camino.

  subiendo

Como veis en las fotos, la ruta la hicimos en verano y hacía calor. Si vais en otra estación deberéis ir más preparados. Aunque, aún en verano, nunca nos podemos descuidar en la montaña y mejor llevar algo de abrigo, por si acaso, así como comida y agua.


En la siguiente foto se pueden ver las vistas que, en un día de buena visibilidad (como fue el caso) se tienen durante la ruta. Se puede ver Montserrat, recortada en el horizonte.

Montserrat_from_gallina_pelada

Y por último, os dejamos la foto del pico de la Gallina Pelada, con el Pedraforca al fondo. Esperamos que os animéis y hagáis la ruta! Ciao, ciao!






Isla de Cat Ba y bahía de Lan Ha

Vamos a seguir narrando nuestras aventuras vietnamitas. En esta entrada, os queremos hablar de la isla de Cat Ba, ubicada en la famosa Bahía de Halong. Quizás hayáis visto alguna vez fotos de montañas redondeadas, surgiendo del agua y formando un paisaje precioso. Pues ésa es. Aunque nosotros no fuimos, en realidad visitamos la bahía de Lan Ha, que como veis en la foto, también es muy bonita.

La bahía de Lan Ha

Para llegar a la isla, la mejor opción es en barco, via Hai Phong, a donde llegamos en bus desde Hanoi. También se puede ir desde Halong City, al norte, pero leímos algunas cosas que no nos gustaron en la guia y lo vimos complicado, así que optamos por la forma más fácil.

La llegada fue toda una odisea, ya que salimos de Sapa (al noroeste del país) sobre las 22:00 para llegar a Hanoi a eso de las 4:00. Cogimos un taxi (negociando el precio, por supuesto) para que nos llevase a otra estación de bus, desde donde salían los buses de la compañia Hoang Long. Estos incluyen el transporte en bus a Hai Phong, el traslado en barco a Cat Ba y el bus por la isla, para llegar a la capital. Llegamos casi a las 12:00, así que muuy cansados. Y para colmo, nos cayó un chaparrón nada más salir del bus.

En la isla, lo teníamos todo organizado: como ibamos a estar día y medio y viendo lo que se tarda en transportes, optamos por contratarlo todo y asi aprovechar al máximo la estancia. Para ello, reservamos un pack con la empresa Blue Swimmers (otra recomendación de la Lonely :)) y la verdad es que acertamos. El pack de 130 $ incluía los transportes internos, el kayak, las dos comidas, una cena y un desayuno (bebidas a parte), la ruta en bici y la excursión al parque Nacional (entrada incluida), así como el acompañamiento en todo momento de un guía (mención especial para nuestro guía, un crack super en forma y siempre con una sonrisa). ¡Ah!, también nos entraba un alojamiento en unas cabañas, pero finalmente nos lo cambiaron por unos bungalows muy chulos en un resort de una islita preciosa, en plena bahía. Las pegas son: que el guia nos llevó a un ritmo muy alto, que con el calor y el ejercicio físico yo creo que nos hizo adelgazar lo menos 3 kilos y que en las habitaciones no había aire acondicionado, porque la empresa es ecologista. Pero lo demás muy bien.

Resort
La playita del resort

De la visita destacamos la sesión de kayaking por la bahía de Lan Ha, una experiencia inolvidable. Esta bahía es más pequeña que la famosa Halong, pero similar a nivel de paisaje. Y al ser menos conocida, los guias no pagan licencia, por eso algunos tours optan por operar aquí. También es menos turística (apenas vimos gente) y está más limpia (había alguna que otra basura, y daba una lástima increíble... no quiero pensar si Halong estará más sucia).

kayak en Lan Ha
Aquí tenemos a Vane tratando de aguantar el ritmo de nuestro guía, a la derecha

Entre las diversas islas, nos ibamos encontrando con pequeños poblados flotantes de pescadores, y nos cruzamos varias veces con los locales, que siempre nos saludaban amablemente.

Floating village
Uno de los pueblecitos flotantes que pueblan estas aguas


El segundo día, hicimos otra sesión de kayak, hasta llegar a una playa y coger las bicis. Tras una ruta de unos 20 minutos, llegamos a una aldea al inicio del Parque Nacional, donde tomamos algo. Aquí, nuestro colega el guía, nos advirtió de lo que encontraríamos en la montaña que íbamos a subir: ¡Arañas! Había una enorme en su tela, al lado del bar donde estábamos. Siempre les he tenido miedo a estos animalitos, y a punto estuve de echarme para atrás, pero junto a Ben y Mary (la pareja que compartía el tour con nosotros) nos encaminamos montaña y jungla arriba.

El guia no nos engañaba, había unos arañotes considerables. Encima, de tres tipos: las grandes en sus telas, quietas ellas a la espera de cazar algun bichejo o turista despistado; las de patas largas y cuerpo minúsculo, que iban andando por entre las rocas, como si fuesen criaturas de una película de Ghibli y que el guía comentó (no sé si en broma o en serio) que eran venenosas y, ya para colmo, unas que volaban o planeban. Vamos, un infierno para mí. pero aún así seguía queriendo llegar arriba de todo, así que fuimos subiendo poco a poco, con mil ojos, no se nos fuera a subir encima una de estas amiguitas.

spider
Uno de los animalitos que nos observaban mientras subíamos la montaña

Después de superar un considerable desnivel en poco espacio ( la montaña era de sólo unos 300 metros) con un calor sofocante, llegamos a la cima. La verdad es que las vistas valieron la pena.

Cat Ba views
Las vistas de la selva y la bahía, desde lo alto de la montaña

Y aquí termina nuestra aventura por Cat Ba. Bueno, en realidad la vuelta fue otra odisea de seis horas hasta Hanoi, pero como ya nos estábamos acostumbrando.... Además, un vietnamita muy simpático y que hablaba inglés nos amenizó la vuelta, charlando bastante con nosotros.

Esperamos que os haya gustado esta entrada. Aún nos quedan más cosas que contar de este fascinante país, así que, ¡nos vemos pronto!

Ruta por Sant Andreu del Palomar

Hace poco más de dos años mi pareja y yo decidimos compartir más que palabras y emprendimos la búsqueda del piso ideal. Alguien me contó una vez que los de Sant Andreu atraían a la gente hacia su barrio, como las llamas atraen a las polillas. Al final me dejé arrastrar y acabé cediendo a los encantos de este remanso de paz que es Sant Andreu del Palomar.

Calle Monges
Muchos de vosotros no conoceréis este barrio o pensaréis que corresponde a la zona del centro comercial La Maquinista. Pero Sant Andreu del Palomar no se limita sólo a esta zona y si os adentráis en el corazón del barrio descubriréis un encantador lugar donde pasear por entre sus callejuelas estrechas y empedradas bajo las copas de naranjos que se alinean a ambos lados de la calle.

Empezaremos la ruta en la Plaza Orfila (parada Sant Andreu Comtal) donde se erige su iglesia de finales del siglo X. En esta encantadora plaza os recomiendo que NO os sentéis a comer en dos sitios: el Territori Blau (es tipo 100 montaditos, barato pero escasa calidad en la comida y con la carta llena de faltas de ortogafía que ya dice mucho del lugar) y El Racó de les tapes, donde comimos unas bravas con un gusto de fondo a pescado.

Nos dirigimos hacia la calle Gran de Sant Andreu, una de sus arterias principales, y empezamos a recorrerla girando a la derecha, dirección Ronda. En el lado izquierdo de la calle veremos una calle muy estrecha, ésa es la calle Grau. Se trata de una calle peatonal donde a un lado hay una hilera de casas y al otro lo que antiguamente eran sus huertos. Cada casa es de un color diferente y ahora la mayoría de huertos se han convertido en aparcamientos particulares. Destacan las casas número 56 y 58 donde reside la familia Castells. Uno de sus miembros, Isidre Castells, al jubilarse quiso darle un homenaje a su tierra y construyó una Catalunya en miniatura reproduciendo varios edificios emblemáticos de la capital como la Sagrada Familia y la Casa Batlló así como alguno de sus personajes más famosos como Sant Jordi.

Calle Grau
Calle Grau

Homenaje a Catalunya
Sant Jordi en la casa de la familia Castells
Volvemos a la calle Gran de Sant Andreu y giramos a la izquierda. Lo primero que vemos es el Versalles, situado en los bajos del edificio Vidal. La primera vez que se menciona en algún documento el café Versalles fue en 1915, cuando se llamaba Le Petit Versailles. Durante el franquismo se vieron obligados a españolizar el nombre del lugar y pasó a llamarse Versalles. Merece la pena entrar y tomar una caña para ver por dentro este encantador café. La planta de abajo se convierte en discoteca por la noche y realizan varias actividades entre semana, como monólogos o cursos de salsa.

Versalles
Balcones del edificio Vidal, donde se sitúa el café Versalles
Seguimos por la calle Pons i Gallarza donde podemos hacer un parón en el bar Arana, tomar una copa de vino y picar algo para luego seguir por la calle Vintró donde nos encontraremos el Le Bar a Vins. Pequeño local que ofrece catas de vino y maridajes con embutidos o queso. Seguimos hasta el mercado ubicado en medio de una plaza cuadrada con arcos alrededor. Salimos del mercado y giramos por la calle Rubén Darío hasta llegar de vuelta a la calle Gran de Sant Andreu. Sí, hasta aquí también han llegado los Granier. Vamos bajanado hasta la preciosa calle Coroleu donde vemos la pintoresca floristería Montserrat. Regentada por una simpática familia, la tienen decorada con mucho gusto y mimo y podemos encontrar una gran variedad de plantas y flores.

Floristeria Montserrat
Floristería Montserrat
Seguimos por esta calle y giramos a la izquierda en la calle Monges. La seguimos hasta llegar al paseo de Fabra i puig, la otra arteria del barrio. Aquí hay varios locales recomendables para ir a comer: una hamburguesería estupenda, el Nyam Nyam (yo os recomiendo la hamburguesa de cordero) y hacia el otro lado una vermuteria (La vermuteria) que ha abierto sus puertas hace poco y que hacen tapas estupendas de calidad (las patatas bravas y los chipirones están muy buenos).

Hasta aquí nuestro recorrido por el barrio. Sólo me queda decir que Sant Andreu del Palomar ofrece una gran variedad de tiendas de barrio que hace la vida muy fácil para los que vivimos aquí. A unos pocos metros tenemos la verdulería, la carnicería y la pescadería. Y si me apetece me paso por Caprabo, Mercadona o Consum a comprar el papel de cocina y el café y al volver compro el pan en una de las múltiples panaderías de están en la calle Gran de Sant Andreu.

Para completar el recorrido os dejamos con algunas de nuestras recomendaciones grastronómicas aparte de las ya anteriormente mencionadas:

    • La Divina: bar de tapas situado en la calle Pare Secchi muy popular en el barrio. Tienen varios tipos de vermut y licores que además venden a granel. Las tapas son buenas. 
    • La menta: bar donde ofrecen tapas y tostadas. Los viernes y sábados cierran a las 3:00. Buen sitio donde cenar y tomar después unas copas con los amigos. Os dejamos el link: http://www.lamentasantandreu.es/esp/index.php
    • La tapadera: bar de tapas situado en la calle Dr. Santponç. Ofrece tapas variadas. Buena relación calidad-precio. Las bravas están buenas! Al lado de este restaurante encontramos la charcutería Can Nofré, que ofrece embutidos y carne de calidad. 
    • La tapadera tiene otro local en la calle Gran de Sant Andreu donde ofrecen buenas pizzas.
    • Bar de tapas Marín en el Paseo de Torres i Bages donde ofrecen variedad de tapas. Cabe destacar sus patatas bravas (creo que ha quedado claro que somos fanses de las bravas) y el milhojas.
    • Pizzería Il Duomo & la Mole en la plaza de Mossèn Clapés. 


Hoi An y templo My Son

Hoi An es una parada obligada en tu viaje en ruta por Vietnam. Se encuentra en la zona centro del país, y puedes llegar por aire (a través del aeropuerto de Danang) o por tierra (tren o bus). Los vuelos internos son baratos así que la primera opción es recomendable.

La localidad es un reclamo turístico de primera, del que destacamos principalmente tres cosas:
  • La ciudad antigua con sus calles peatonales repletas de sastrerías y templos chinos y el famoso puente cubierto japonés.
  • Su gastronomía, famosa en todo Vietnam
  • Los antiguos templos hinduistas de My Son, en las cercanías de Hoi An.

Lo mejor en una visita a esta preciosa localidad es perderse por sus callejuelas, sin rumbo fijo, y disfrutar del ambiente. La mayoría de templos y sitios para ver se encuentran en la calle de Tran Phu, que discurre paralela al río. Siguiéndola hasta el final, llegaremos al famoso puente japonés, que unía el antiguo barrio chino con el barrio comercial japonés. Fue construido por esta comunidad de comerciantes japoneses que se establecieron en Hoi An para desarrollarlo como importante puerto comercial.

La leyenda dice que el puente se construyó para someter a un gigantesco monstruo cuya cabeza se encontraba en la India y la cola en Japón. Su cuerpo estaba en Vietnam y, por lo tanto, los pilares del puente se clavarían en la espalda de la bestia, que así dejaría de mover la cola, causante de los terremotos que asolaban Japón.


Si vuestra visita coincide con el catorceavo día del mes lunar, os encontraréis con la ciudad decorada con farolillos, celebrando la Noche legendaria de Hoi An. Es muy agradable pasear de noche con esta iluminación, sentarse a tomar algo y disfrutar del ambiente.



Otro de los rasgos característicos de Hoi An es que encontraréis muchas sastrerías. Los sastres de allí tienen fama y en principio es posible hacerse un traje o vestido de buena calidad y a buen precio. Así que si os interesa, podéis ir "de tiendas" y haceros ropa a medida.

Vigilad con las "recomendaciones" que os puedan hacer, ya que puede que acabéis en el negocio del hermano, cuñado, amigo, etc (comisión para el recomendador incluida, claro está). Lo mejor es que busquéis referencias de locales confiables y con buenas críticas y vayáis allí directamente.



Hoi An es también famosa en Vietnam por su cocina. Entre sus platos más típicos encontramos el Cau Lau (fideos al estilo japonés, con hierbas, ensalada, soja y cerdo), el Banh Vac o "rosa blanca"(un envoltorio de gambas con cebolla crujiente) y el Banh Xeo, que es una crepe salada envuelta en papel de arroz.

Indudablemente os recomendamos el "Mermaid Restaurant", en la calle Tran Phu y en dirección opuesta al puente, pasado el mercado. Todo estaba increíblemente bueno y se notaba la calidad de los platos. De hecho, no tenemos ninguna foto de comida, por que los platos no duraron mucho en la mesa.

Alrededores de Hoi An

Muy cerca de Hoi An tenemos la playa de Cua Dai, una larguisima franja de arena fina y palmeras, que en nuestro viaje nos coincidió con un tiempo nublado y bastante oleaje. La verdad es que no nos pareció muy impresionante. Si bien hay que decir que estuvimos en el tramo más cercano a Hoi An, que es la parte más urbanizada y a evitar. Más al norte, en dirección a Danang, hay tramos casi sin urbanizar, que podéis explorar acercándoos por ejemplo en moto o en bici.

A unos 40 km de la ciudad se encuentra el emplazamiento de la cultura Cham de My Son, un conjunto monumental de templos hinduistas rodeados por la selva. Los edificios no están demasiado bien conservados porque durante la guerra, el Vietcong utilizó My Son como base y sufrió bombardeos de los EEUU que destruyeron muchos de lo monumentos. Aún así resulta un lugar bastante atractivo e interesante.

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En nuestro caso contratamos un tour, que te lleva en bus y te trae en barco, pasando por una aldea donde te enseñan manualidades y varias tiendas para comprarlas. Este tour no vale la pena, ya que apenas se ve My Son en una hora y media y entre los desplazamientos y ver las tiendas de souvenirs se pierde mucho tiempo. La vuelta en barco no aporta nada. Lo bueno son las explicaciones que te da el guía en la zona de los templos, ya que no hay ningún tipo de información ni paneles explicativos.

Nosotros os recomendamos alquilar una moto y ir por vuestra cuenta, si podéis a primera hora para evitar la masa de turistas y el calor (en My Son hace muuucho calor, en serio).

Para saber por donde vais y consultar mapas, mírate nuestra entrada sobre OruxMaps. Imprescindible para todo viajero!

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MySon


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Ibiza

No hay mejor destino de playa cerca de casa y paradisíaco que Ibiza. Sus hermosas playas no tienen nada que envidiar a las del Caribe y si no tenéis suficiente con éstas podéis coger un ferri a Formentera. En apenas 30 minutos estaréis rodeados de preciosas playas e hipnotizados por el azul turquesa de sus aguas.

Cala d'Hort desde donde se ve la misteriosa Es Vedrà
Para moverse por Ibiza podéis alquilar un coche o moto o ir en transporte público con el cual se puede llegar a casi cualquier punto de la isla. A continuación podéis encontrar información completa sobre los buses:

http://ibizabus.com/ibiza/

Las ciudades más importantes son la ciudad de Ibiza y Sant Antoni. Sant Antoni está situada en una bahía natural y es conocida por atraer a miles de extranjeros cada año por sus playas y fiestas. Pero también es famosa por tener una de las puestas de sol más bellas del mundo. Uno de los lugares más típicos para verla es el famoso Café del Mar que se encuentra en el paseo. Tomarse algo aquí es muy caro pero al menos se disfrutan de buenas vistas y buenos cócteles (en particular la piña colada está tremenda aunque ya puede estarlo por los 13 euros que cuesta).

En la ciudad de Ibiza es imprescindible visitar el barrio antiguo de Dalt Vila que se encuentra rodeado por una muralla y se accede a través de una gran puerta. En el interior nos espera un entresijo de calles empedradas y empinadas que nos llevarán a la parte más alta de la ciudad desde donde se pueden disfrutar de buenas vistas sobre la ciudad y el puerto. Una vez abajo merece la pena dar un paseo por el puerto y ver los barcos que allí se encuentran anclados. Se trata de barcos privados que pertenecen a grandes fortunas, como el de un jeque árabe que dispone de unos 80 camarotes. Por aquí también encontraréis numerosos bares y restaurantes y si queréis un poco más de movimiento os podéis adentrar en la Calle de la Virgen donde se encuentra la zona de ambiente con numerosos bares donde tomar una copa.

En la playa de Ses Salines
Disfrutando de unas cerveza en la playa Ses Salines al lade del aeropuerto
Por último, y como no podía faltar tratándose de unos tragaldabas como nosotros, nuestra recomendación culinaria en Ibiza. En general, comer en Ibiza es caro y si vais a pagar de más al menos que sea por algo que merezca la pena. Os recomendamos ir a S'Ametller, que además de tener un precio más que razonable, destaca por la calidad de la materia prima y el acogedor ambiente del local. El dueño, ibicenco de toda la vida, es muy agradable y le encanta hablar con sus comensales, le gusta mucho! Nosotros cogimos un menú de 25 euros que incluía un primero, un segundo, postre y bebida (agua, cerveza o copa de vino). Aquí os dejamos algunas fotos para que veáis la pinta:

Versión moderna del clásico melón con jamon
Aperitivo: versión moderna del clásico melón con jamón
Pato confitado
Pato confitado
Flaó
Flaó: típico postre de Ibiza, queso de cabra con menta y helado de coco

Os recomiendo que reservéis antes de ir puesto que tiene pocas mesas. Es un lugar ideal para llevar a vuestra pareja, las mesas están bastante separadas entre ellas y es un lugar tranquilo. Aquí os dejo el link a la página oficial para más información:

http://www.restaurantsametller.com/home.php?lang=es

Por último os dejo el siguiente enlace que contiene información detallada sobre la isla: cómo acceder a las playas, las actividades que podréis realizar, fiestas, etc.:

http://www.ibiza-spotlight.es/

Próximamente publicaremos una entrada sobre las calas que más nos gustaron de Ibiza!