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Dinamarca 3 - Billund y Legoland


Seguimos con la ruta por Dinamarca y esta vez paramos en el pueblo de Billund en la península de Jutlandia. Hace casi un siglo, vivía en este pueblo un carpintero pobre llamado Ole Kirk Christiansen que hizo crecer su empresa familiar hasta convertirla en una de las compañías de juguetes más conocidas del mundo, LEGO.

A un kilómetro de Billund, en 1968 abrió sus puertas el parque temático Legoland donde se pueden encontrar reproducciones de pueblos y edificios famosos como la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad hechas con millones de piezas de lego. También hay varias atracciones para pequeños y adultos, aunque os avanzamos que nada que ver con las de Port Aventura :P

Como nos encantan los parques de atracciones al final decidimos ir para allí sin previa organización. Como no teníamos ningún alojamiento reservado, nos encaminamos hacia la oficina de turismo del pueblo donde nos atendió una chica amabilísima que nos encontró alojamiento en casa de un matrimonio que vivía en una urbanización muy tranquila a pocos kilómetros de allí. Una vez hecha la reserva, la chica nos explicó que ese día era la western night y que la entrada al parque costaba 10 euros a partir de las 17:30 (en vez de los 40 euros que cuesta la entrada normal) y que esos 10 euros nos los devolvían en comida y bebida dentro del parque. A partir de las 19:30 la entrada es gratuita pero las atracciones cierran a las 20:00 con lo cual no nos iba a dar tiempo a mucho. Así que decidimos aprovechar la western night y entramos al parque a las 17:30. La western night se celebra todos los jueves entre el 2 y el 30 de julio. Podéis encontrar más información en este link:

http://www.legoland.dk/en/Plan/Events--Concerts/Western-Evening/?month=6&year=2015

Primero decidimos montar en las atracciones ya que las cerraban antes y después ya admiraríamos las esculturas. Montamos en varias montañas rusas (hubo una que nos gustó especialmente en la que el vagón de la atracción se para dentro de un túnel y cuando piensas que la atracción se ha acabado, de repente hace una pequeña caída libre ¡eso no lo esperábamos!). También hay varias atracciones de agua tipo Tutuki splash y una de caída libre.

Cuando ya no nos dejaron montar en más atracciones, nos decidimos a explorar el parque. Nos encantó el monte Rushmore:

Monte Rushmore
La escultura de Toro Sentado era impresionante:

Parque de atraccones Legoand - Indio
Toro Sentado
Y como buenos frikis que somos, no pudimos menos que entretenernos en el área dedicada a Star Wars, aquí os dejo un video que seguro hará las delicias de sus fans:



Y como no un primer plano del halcón milenario:

Parque de atracciones Legoland - Halcón milenario
Halcón milenario
entre muchos otros.

Para rematar el día y como era la western night, nos fuimos a una cantina a comer costillas con salsa barbacoa mientras disfrutábamos de música en vivo.

Finalmente nos dirigimos hacia nuestro hogar adoptivo para esa noche y al llegar nos recibió un matrimonio encantador. Estaban en el jardín tomando una copa de vino y nos invitaron a unirnos a ellos. El jardín era grande con una fuente de agua y una barbacoa en la que aún brillaban algunas brasas. La habitación era preciosa (era como una casita adosada a la suya), con baño propio, una pequeña sala de estar con microondas, kettle y café y té. La cama era grande, con cuatro postes de los que colgaban unos candelabros con velas. Un ambiente muy romántico y acogedor.

Después de una conversación agradable con nuestro anfitriones, decidimos retirarnos a la habitación para descansar después un largo día!

Dinamarca 2 - Odense y Aarhus

Odense es la tercera ciudad más grande de Dinamarca, por detrás de Copenhague y Aarhus. Es conocida por ser la ciudad natal del artista danés Hans Christian Andersen, autor de conocidos cuentos infantiles como La princesa y el guisante, la Sirenita y el Patito feo. Encontraréis numerosas huellas en el suelo por toda la ciudad que marcan una ruta de aproximadamente 3 kilómetros que lleva a los principales lugares de interés relacionados con su vida en Odense, como el hogar donde creció, el museo, la estatua de Hans Christian Andersen o la iglesia de San Hans. Las huellas tienen el mismo tamaño que las del famoso escritor. El exterior del museo se encuentra en una zona rodeada de calles peatonales y recrea la atmósfera de los cuentos infantiles del autor. Situado delante de un lago, el museo parece una casita de cuento. Si paseáis cerca del museo, os recomiendo que os perdáis unos minutos por esta zona.

Como la mayoría de ciudades danesas, Odense tiene una plaza central que cuando sale el sol en verano se llena de terrazas y de vida. También destaca la iglesia gótica de San Canuto que data del siglo II. Canuto II reinó entre el 1080 y el 1086, año en el que fue asesinado en la cripta de esta iglesia por un grupo de granjeros que estaban hartos de su tiranía.

La entrada a la iglesia es gratuita y es interesante visitarla.

También encontraréis una calle peatonal comercial muy animada.

La noche que pasamos en Odense decidimos darnos un homenaje e ir a cenar a algún restaurante bueno de la zona (no sé si lo he dicho ya pero Dinamarca es un país muy caro y los homenajes hay que darlos con cuentagotas). Estábamos mirando la carta de un restaurante cuando se acercaron dos chicos jóvenes locales del lugar y nos recomendaron entusiasmados el restaurante que estábamos mirando. A pesar de su recomendación, no acabábamos de estar convencidos porque los platos no parecían típicos de la cocina danesa, si no platos que se podrían encontrar fácilmente en Barcelona. Después de hablar un rato, finalmente nos recomendaron un restaurante tipo buffet libre muy cerca de allí llamado El patito feo. En los países escandinavos son muy típicos los restaurantes tipo buffet libre, así que aunque un poco reticentes (ya que los buffet libre de Barcelona más bien escasean en cuanto a calidad) nos dejamos aconsejar y muy amablemente nos acompañaron a dicho restaurante. Pues bien, tenemos que decir que fue el sitio donde mejor comimos en Dinamarca. Tienen una zona para coger los primeros o entrantes (ensalada, patatas hechas de diferentes maneras: fritas, en ensalada, ...), mantequillas, pan (estaba muy bueno!) y la otra zona, la mejor, servían diferentes tipos de carne rustida: de cerdo, jamón, ternera, pavo, etc. Para acompañar la carne, podías elegir entre varias salsas. La carne estaba en su punto, jugosa y muy sabrosa, nos encantó! Aquí os dejo una foto del cartel del restaurante escrito en danés:

Patito feo
El patito feo

Museo de Hans Christian Andersen en Odense
Museo de Hans Christian Andersen
Después de esta fantástica experiencia, abandonamos Odense para dirigirnos hacia la siguiente ciudad, Aarhus. Aquí el alojamiento lo encontramos a través de la página Airbnb:

https://www.airbnb.es/

y fue una experiencia muy agradable. Nos acogió una mujer muy amable, mayor, escritora e historiadora que había publicado varios libros de aventuras.

En esta ciudad se encuentra una de las universidades más importantes del país y por eso destaca por un ambiente juvenil y animado durante la noche.

También podéis visitar su Catedral, que es la iglesia más grande de Dinamarca y cuyas obras duraron más de 100 años; su ayuntamiento, de estilo modernista con la fachada hecha de mármol noruego o su calle peatonal, Sondergade, donde podréis encontrar tiendas, restaurantes, librerías, pubs, etc.

Os recomendamos que visitéis Aarhus y os quedéis una noche. Merece la pena pasear por sus calles y canales y vivir el ambiente nocturno tomando una cerveza en alguno de sus pubs.

Aarhus
Aarhus

Dinamarca 1 - Copenhague


17 de julio de 2014

En verano de 2014 decidimos visitar la ciudad de Copenhague y ya que estábamos ahí, decidimos hacer ruta y visitar las ciudades principales de Dinamarca. En esta entrada os contaremos qué tal nos fue por Copenhague.  

Cuando llegamos al aeropuerto de Copenhague buscamos un cajero para sacar dinero. El cajero que nos encontramos nos daba un cambio menor al cambio oficial (cuando nosotros fuimos el cambio era: 1 euro - 7.45 coronas danesas o dkk más o menos). Sospechamos que podía ser debido a que no era un cajero normal si no más bien un cajero para cambiar divisas. Así que decidimos no sacar dinero por el momento y comprar los billetes de tren que nos permitirían llegar al centro pagando con tarjeta. 

Con los billetes en mano nos dirigimos al tren. Todo está muy bien indicado. Nos subimos al tren y sólo son 3 paradas hasta el centro. Nos instalamos en nuestro primer alojamiento, un bed and breakfast e hicimos un primer reconocimiento de la zona. Aquí si encontramos un cajero normal y sacamos dinero desde una tarjeta. 

Canal de Copnehague
Vimos el Tívoli por fuera y luego nos dirigimos a la isla de Slotsholmen ("islote del castillo"), a través de un puente, donde nos encontramos con el primer canal y los primeros barcos. Cuando hace buen tiempo, los daneses salen a la calle y los barcos anclados en los canales parecen cobrar vida. Y es que Dinamarca no destaca precisamente por su buen tiempo y cuando el sol aparece, la ciudad se llena de vida. En Dinamarca está permitido beber alcohol en las calles y muchos jóvenes y no tan jóvenes se aprovisionan de un par de cervezas o una botella de vino y buscan un lugar en el canal y allí dejan transcurrir las horas. 

Christiania
En Slotsholmen encontraréis el Parlamento, la Bolsa y el museo Thorvaldsen (museo dedicado al escultor Thorvaldsen). Cruzamos otro puente para ir hacia Christianshavn. La principal atracción aquí es la comunidad de Christiania. Christiania está formada por barracones y parte de la antigua muralla de la ciudad. Cuando los barracones fueron abandonados por el ejército danés algunas personas que no tenían hogar ocuparon los edificios vacíos. Finalmente en 1971 se abrió Christiania, una comuna en la que vivían jóvenes en su mayoría y en un momento en el que el acceso a la vivienda era muy limitado. Los ocupantes del lugar se declararon como "un estado libre", exento de impuestos y al margen de la ley estatal donde la venta y consumo de Marihuana es legal.  

Actualmente, Christiania es como un pequeño mundo aparte, una especie de barrio hippie donde el consumo de maria sigue siendo legal. En la imagen anterior podéis ver una referencia a que son totalmente contrarios a las drogas duras, sólo se permite el consumo de drogas blandas como la marihuana.

Son los mismo habitantes de Christiania los que se construyen sus propias casas, organizan mercadillos, tienen algunas galería de arte y varios bares con mucho ambiente.  No es en absoluto peligroso pasear por Christiana, aquí se respira un ambiente desenfadado y las terrazas de los bares se llenan de gente.

Después de nuestra visita a Christiania nos encontramos con Nyhavn, el canal más famoso de Dinamarca. Este canal está enmarcado con una serie de edificios de colores que lo hacen muy pinteroseco. Además encontraréis muchos restaurantes a lo largo del mismo. Aquí también hay mucho ambiente, muchos grupos de amigos se reúnen aquí y se sientan al borde del canal. Antiguamente la zona era el barrio rojo pero el ayuntamiento quiso limpiar la zona y decidió pintar los edificios de colores para darle otro aire.

Nyhavn
Al día siguiente pusimos rumbo a ver la atracción más famosa de Copenhague, La Sirenita. Seguimos el malecón y pasamos por una fortificación llamada Kastellet. Al otro lado de la fortificación, nos encontramos con La Sirenita en lo alto de unas rocas sobre el mar. Esta escultura está hecha de bronce y el escultor que la talló se inspiró en el cuento de hadas escrito por Hans Christian Anderssen llamado La Sirenita. La verdad es que no es muy impresionante, hace poco más de 1'2 metros de altura pero como está ubicada sobre el mar, la rodea un aura de fantasía. A modo de anécdota la escultura fue encargada por Carl Jacobsen, fundador de la cervecera Carlsberg.

La Sirenita
Otra escultura no tan famosa pero igualmente interesante y un poco inquietante es "Agnete og Havmanden" (Agnete y el tritón) que se encuentra bajo el agua de un canal en el centro de la ciudad. La escultura también está inspirada en un cuento de Hans Christian Andersen y representa al tritón y a sus 7 hijos que esperan el regreso de Agnete. Está situada en Slotsholmens Kanal.

Agnete og Havmanden
Después de visitar las esculturas, nos dirigimos al parque Tívoli. La entrada cuesta unos 10 euros y subir a las atracciones se ha de pagar aparte o bien pagar una entrada de unos 30 euros que da acceso a todo. Merece la pena entrar en el parque para ver los jardines y verlo iluminado con sus cientos de bombillas. Si vais a mediados de julio, suelen organizar actividades y conciertos y si entráis a partir de las 19:00 y durante una hora hacen una especie de "Happy hour" (os recomendamos consultar su web para ver si aún sigue vigente).

Por último, fuimos a ver la fábrica Carlsberg. La entrada se apoya sobre cuatro espectaculares elefantes hechos de granito. En ellos está esculpida la esvástica ya que durante muchos años los símbolos de Carlsberg fueron el elefante que simbolizan la sabiduría y la fuerza pero dejaron de utilizar estos símbolos cuando se empezaron a relacionar con el movimiento nazi. Por dentro, la fábrica es muy bonita y es interesante pasear por sus estancias y ver el ambiente que también aquí se respira.