Dinamarca 2 - Odense y Aarhus

Odense es la tercera ciudad más grande de Dinamarca, por detrás de Copenhague y Aarhus. Es conocida por ser la ciudad natal del artista danés Hans Christian Andersen, autor de conocidos cuentos infantiles como La princesa y el guisante, la Sirenita y el Patito feo. Encontraréis numerosas huellas en el suelo por toda la ciudad que marcan una ruta de aproximadamente 3 kilómetros que lleva a los principales lugares de interés relacionados con su vida en Odense, como el hogar donde creció, el museo, la estatua de Hans Christian Andersen o la iglesia de San Hans. Las huellas tienen el mismo tamaño que las del famoso escritor. El exterior del museo se encuentra en una zona rodeada de calles peatonales y recrea la atmósfera de los cuentos infantiles del autor. Situado delante de un lago, el museo parece una casita de cuento. Si paseáis cerca del museo, os recomiendo que os perdáis unos minutos por esta zona.

Como la mayoría de ciudades danesas, Odense tiene una plaza central que cuando sale el sol en verano se llena de terrazas y de vida. También destaca la iglesia gótica de San Canuto que data del siglo II. Canuto II reinó entre el 1080 y el 1086, año en el que fue asesinado en la cripta de esta iglesia por un grupo de granjeros que estaban hartos de su tiranía.

La entrada a la iglesia es gratuita y es interesante visitarla.

También encontraréis una calle peatonal comercial muy animada.

La noche que pasamos en Odense decidimos darnos un homenaje e ir a cenar a algún restaurante bueno de la zona (no sé si lo he dicho ya pero Dinamarca es un país muy caro y los homenajes hay que darlos con cuentagotas). Estábamos mirando la carta de un restaurante cuando se acercaron dos chicos jóvenes locales del lugar y nos recomendaron entusiasmados el restaurante que estábamos mirando. A pesar de su recomendación, no acabábamos de estar convencidos porque los platos no parecían típicos de la cocina danesa, si no platos que se podrían encontrar fácilmente en Barcelona. Después de hablar un rato, finalmente nos recomendaron un restaurante tipo buffet libre muy cerca de allí llamado El patito feo. En los países escandinavos son muy típicos los restaurantes tipo buffet libre, así que aunque un poco reticentes (ya que los buffet libre de Barcelona más bien escasean en cuanto a calidad) nos dejamos aconsejar y muy amablemente nos acompañaron a dicho restaurante. Pues bien, tenemos que decir que fue el sitio donde mejor comimos en Dinamarca. Tienen una zona para coger los primeros o entrantes (ensalada, patatas hechas de diferentes maneras: fritas, en ensalada, ...), mantequillas, pan (estaba muy bueno!) y la otra zona, la mejor, servían diferentes tipos de carne rustida: de cerdo, jamón, ternera, pavo, etc. Para acompañar la carne, podías elegir entre varias salsas. La carne estaba en su punto, jugosa y muy sabrosa, nos encantó! Aquí os dejo una foto del cartel del restaurante escrito en danés:

Patito feo
El patito feo

Museo de Hans Christian Andersen en Odense
Museo de Hans Christian Andersen
Después de esta fantástica experiencia, abandonamos Odense para dirigirnos hacia la siguiente ciudad, Aarhus. Aquí el alojamiento lo encontramos a través de la página Airbnb:

https://www.airbnb.es/

y fue una experiencia muy agradable. Nos acogió una mujer muy amable, mayor, escritora e historiadora que había publicado varios libros de aventuras.

En esta ciudad se encuentra una de las universidades más importantes del país y por eso destaca por un ambiente juvenil y animado durante la noche.

También podéis visitar su Catedral, que es la iglesia más grande de Dinamarca y cuyas obras duraron más de 100 años; su ayuntamiento, de estilo modernista con la fachada hecha de mármol noruego o su calle peatonal, Sondergade, donde podréis encontrar tiendas, restaurantes, librerías, pubs, etc.

Os recomendamos que visitéis Aarhus y os quedéis una noche. Merece la pena pasear por sus calles y canales y vivir el ambiente nocturno tomando una cerveza en alguno de sus pubs.

Aarhus
Aarhus

Pastelería Brunells - Una pastelería de toda la vida

Estrenamos la sección de gastronomía con una entrada muy especial. Hoy os hablaremos de la pastelería Brunells, ubicada en el barrio del Born en Barcelona. Destaca por su larga trayectoria y por saber mantener intacta la tradición y el arte de la pastelería tradicional utilizando productos naturales de primera calidad.

Ahora que se acercan las Navidades, la pastelería se viste de rojo y se llena de turrones, polvorones y roscones.

Turrones
Turrones
Además, podréis encontrarar muchos otros tipos de dulces. Mis favoritos son las ruedas de chocolate de varios tipos: con pimienta rosa,  avellanas, chocolate blanco...; los erizos, que son bolas de chocolate rellenas de mousse de chocolate y los clásicos merengues!

Merengues
Merengues

Ruedas
Ruedas de chocolate

Situada en la calle Princesa 22, dispone también de una pequeña granja que se accede por la calle Montcada, donde podrás disfrutar de un buen café así como de una pequeña degustación de sus productos. Hay una barra con una variada selección tanto de dulce como de salado de la que podrás coger lo que más te apetezca. Mientras disfrutas de tu selección, podrás observar a través de una puerta acristalada el enorme horno donde hornean las pastas y que lleva en funcionamiento más de 150 años.

Granja
Salón de te
Horno
Horno

Por último, veréis varias fotos colgadas por la granja con personajes famosos como Gorbachov, el emperador Akihito, Buenafuente, entre otros.

Datos de interés:

Dirección: c/ Princesa 22
Horario: de martes a sábado de 08:30 a 20:00 y domingo de 08:30 a 15:00 (no cierran al mediodía)


Impro Show en Teatreneu

Un papel, un boli y una frase que escribir. Antes de entrar a la sala, se introducen todos las frases en una urna y ahora sí, a buscar la butaca. Así comienza la función en Impro show, el espectáculo de improvisación del Teatreneu, en Gràcia. Decidimos pasarnos a ver que tal y la experiencia fue genial, las risas están aseguradas.


El show corre a cargo de José Adserías, Ángel Galán y Judit Martín, quienes irán construyendo historias cómicas con las frases que el público ha escrito. Se trata, pues, de una obra de improvisación sin guión en la que la interacción con el público es muy importante.

Hay que decir que algunas de las frases iban con muy mala leche, por cierto. Ahí va la mía:

"He venido porque mi novia me ha obligado" - jajaja pensé, algo hay que poner y no se me ocurría nada más gracioso.

Pues bien, a Vane tampoco se le ocurría gran cosa, así que su frase fue:
"Eres un orco"

De las dos, la mía fue la escogida para la última historieta que interpretaron: en este caso se sacaron de la chistera a  una pareja de novios esquiando. Un chico de barrio, calzonados, que hacía todo cuanto su novia le pedía y ella, una niña pija que presenta a su chico al snob de su padre. Todo esto acompañado de bromas y chistes improvisados al momento. Tranquilos, no os hacemos spoil, ya que si os animáis a ir todo será completamente diferente. Es lo bueno de este show.

Por ejemplo, se inventaron también otra hilarante historia palaciega en la que el Conde de la Stracciatella se batía en duelo con el Conde de la Nocilla por el amor de la Duquesa, madre de Ramona ( a la que todo el mundo se tiraba...). La idea surgió de la frase "me he tirado a la madre de Ramona".

También recrearon una historia de terror, con una casa en medio del bosque donde unos amigos iban a pasar el fin de semana y uno de ellos, como en todos los puentes, se tiraba a la fallera de Valencia (espero que ninguna valenciana se ofenda, os recuerdo que el guion lo pone el público :P)

En fin, una obra divertidísima donde los actores son capaces de idear salidas a frases tan complicadas como "Silvia es sinestésica" o "Zoe no puede volver a conducir"

Por último, tenéis que saber que varias personas del público salen al escenario para participar en algunas de las historias, haciendo aún más interactiva e imprevisible la obra. Estáis avisados!

Es mejor que compréis las entradas online (o en la web del Teatreneu o por Atrapalo) ya que os saldrá mejor de precio que en taquilla.


Las catacumbas de París: "Detente, éste es el imperio de la muerte"

El año pasado visitamos París en el mes de diciembre. Ya sé que todo el mundo dice lo mismo y que suena a topicazo, pero París es una ciudad preciosa. Íbamos con las expectativas muy altas debido a la fama que tiene esta ciudad, y no nos defraudó en absoluto. Os aconsejo que os perdáis entre sus calles y boulevares, que os detengáis en una de sus coquetas terrazas, os sentéis con una copa de vino en la mano y dejéis transcurrir el tiempo mientras observáis la vida pasar en esta hermosa ciudad.

Hoy os quiero mostrar un lugar no tan conocido de París: sus catacumbas. Durante la era romana fueron unas minas de piedra caliza. De estas minas se extraía gran cantidad de piedra que se utilizó para construir la catedral de Notre-Dame, el Louvre y las murallas de la ciudad. A finales del siglo XVIII fueron convertidas en cementerio debido a que durante este periodo los cementerios de la ciudad estaban llenos y algunos de ellos eran foco de enfermedades. Decidieron cerrar aquellos que representaban un peligro para la salud de los habitantes de la ciudad y empezaron a trasladar los huesos de los cadáveres de los cementerios a las minas.

Catacumbas de París

A la entrada del cementerio hay una placa que dice: "Detente, éste es el imperio de la muerte". Y así empieza el recorrido por este laberinto de túneles que dura aproximadamente 45 minutos. Al inicio del recorrido se explica la evolución geológica de la ciudad y sigue con la visita al osario. Veremos miles de huesos  y calaveras apilados, algunos de forma artística, por ejemplo, formando un corazón. Un lugar realmente sorprendente y a la vez macabro. ¿Os atrevéis?

Catacumbas de París


Datos de interés:

  • Las catacumbas se encuentran en el barrio de Montparnasse (muy cerca de la parada de metro, ya lo veréis).
  • La visita cuesta 10 euros.
  • Abren todos los días excepto los lunes y festivos de 10 a 20. 
Si queréis más información, a continuación os dejo el link a la página oficial:

http://www.catacombes.paris.fr/es/catacumbas/mas-de-2000-anos-de-historia

Otoño en el Montseny

Hacía ya tiempo que teníamos pendiente subir al Turó de l'Home (1706,4 m), en el Montseny, y como el día acompañaba, decidimos hacer una ruta por allí.

En Otoño, cuando algunas hojas comienzan a cambiar de color y otras a caer, el contraste de tonalidades que presentan los bosques les da un encanto especial y esta ruta es ideal para verlo.

Partiendo de la Font de Passavets, en la misma carretera que va de Sant Celoni a Campins, pasado el pantano de Santa Fe, comienza el ascenso. Se puede hacer comenzando por el Turó de l'Home o por Les Agudes (1706 m). Nosotros cogimos el camino de la izquierda, para comenzar por el primero de los dos.

Al principio la ruta es algo monótona, haciendo una serie de subidas que van zigzagueando la montaña. En algunos tramos se comienzan a ver abetos que, como más arriba veremos, pertenecen a un bosque de abetos, el más meridional de Europa.

Bosque de abetos del Turó de l'Home

Una vez llegamos al Turó de l'Home, las vistas son magníficas: se puede ver la Cordillera Litoral (en la imagen al fondo y a la izquierda) y la Cordillera Prelitoral en la que estamos (a la derecha) llegando hasta Montserrat (al fondo a la derecha).

Vistas desde el Turó de l'Home

En el pico nos encontramos con un simpático ciclista que venía desde Cardedeu. ¡Eso sí que es toda una excursión! Nos explicó que hacia el norte se podía ver también el Cap de Creus, Roses y los Pirineos.
Me encanta encontrar personas por la montaña, generalmente son gente sana y con respeto por la naturaleza (con excepciones, claro).

Entre el Turó de l'Home y Les Agudes el camino es fácil, siguiendo la cresta entre los dos picos. Teníamos mucha curiosidad por subir a Les Agudes, ya que en buscando previamente por Internet vimos que era necesario trepar y tenía algunos pasos más o menos aéreos. Sin embargo, esto es en la subida por Castellets. En nuestra ruta no hay ningún tipo de dificultad.

En Les Agudes

Y por último, la bajada para volver al punto de partida. Tal y como nos dijo el ciclista, esta parte de la ruta es preciosa: pasando por unos hayedos frondosos, es como si estuvieras en "El Señor de los Anillos".

La bajada

Aquí os dejamos la ruta, absolutamente recomendable. Animaros!

Parque Natural de la Sierra de Montsant

En la misma zona de las montañas de Prades (en Tarragona) se encuentra el Parque Natural de la Sierra de Montsant, donde merece la pena quedarse un par de días y hacer varias rutas que recorren el parque. Las más típicas son la de Sant Bartomeu i la de Toll de L'Ou. Nosotros optamos por hacer la primera porque era más corta y no nos daba tiempo de hacer la segunda.

Salimos de Ulldemolins, donde estábamos alojados, y nos dirigimos hacia Sant Antoni. En vez de dejar el coche en Sant Antoni, seguimos la carretera (despacito, puesto que hay un momento que se convierte en camino de tierra) y lo dejamos en un parquing que se encuentra un poco más adelante (el camino entre Sant Antoni y el parquing no tiene nada de especial). Iniciamos nuestra ruta desde este punto. Tardamos unas dos horas entre ir y volver.

Al poco de iniciar la ruta llegamos a las "Cadolles Fondes", unas formaciones rocosas esculpidas por el paso del río Montsant en el cual se pueden ver truchas y otros peces y que se admira desde un mirador.

Cadolles_Fondes
Cadolles Fondes

A partir de aquí entramos en el Congost de Fra Guerau, un bello paisaje que se caracteriza por sus imponentes rocas de forma redondeada. Incluso se han puesto nombre a algunas de estas formaciones, como "Los tres jurados" o "La cabeza del niño" entre otros. 


Congost de Fra Guerau
Congost de Fra Guerau

Siguiendo estas curiosas formaciones rocosas y antes de llegar a la ermita de Sant Bartomeu, cruzamos un puente colgante de madera sobre el río Montsant. Fue muy divertido cruzarlo pero... ¡hay que fijarse bien si el puente está custodiado por otros seres vivos! Nosotros encontramos varias orugas colgadas de hilos de los árboles que caían sobre el puente. 

Sant Bartomeu
Ermita de Sant Bartomeu


Por fin llegamos a la Ermita de Sant Bartomeu que se encuentra rodeada por un paisaje singular:

Si seguimos el camino un poco más, llegaremos a una especie de saliente en la roca donde podremos disfrutar de unas vistas privilegiadas de la sierra.   

Es un sitio ideal para parar antes de iniciar el regreso, comer algo, hacer la siesta... La quietud y la soledad que sentimos ahí arriba eran indescriptibles. Como hicimos la ruta un viernes por la mañana, no nos encontramos a una sola persona en todo el camino. ¡Sentíamos que las montañas eran nuestras! Cerramos los ojos unos minutos, vaciamos la mente y nos concentramos sólo en nosotros y en el entorno. Sólo oíamos el viento entre las hojas, los pájaros, el eco entre las montañas... ¡No queríamos irnos de ahí! Pero tuvimos que volver a la realidad...

Parque natural de Montsant
Vistas de la Sierra de Montsant


Resumiendo:
  • La ruta completa de ida y vuelta a la ermita de Sant Bartomeu dura unas dos horas.
  • Aunque hay varias subidas y bajadas, el nivel de dificultad de la ruta es bastante fácil.
  • Otra ruta posible es la de Toll de L'Ou, especialmente recomendable cuando haya llovido recientemente. Se trata de varias hoyas formadas en la roca y que están unidas por cascadas. Si queréis alojaros en Ulldemolins, os recomendamos La Fonda Toldra, un hotel muy confortable dirigido por una familia muy agradable que os tratarán muy bien y os aconsejarán sobre posibles rutas. El plato típico del pueblo es la tortilla con caldo, una tortilla de espinacas acompañada por una sabrosa salsa.

Praga en Navidad

Praga es una ciudad encantadora, una de las más bonitas de Europa. Llena de edificios preciosos y con historia, lo mejor de la ciudad es perderse por sus callejuelas entre la gente.
Praga
Vista de Praga desde el Castillo
En estas fechas, próximas a Navidad, la ciudad cobra un encanto especial: se llena de mercadillos donde podéis encontrar desde los típicos adornos para los arboles, a comida y bebida caliente, lo que se agradece con el frío que hace en Praga. Pasear por estos mercadillos, entrar a un café, cuando el frío aprieta, y descansar un rato. Es una ciudad perfecta para ir en estas fechas próximas.

La comida en Praga no es especialmente elaborada, pero si a unos precios asequibles. Entrar en una de las tabernas típicas a comer algún plato a base de cerdo o salchichas, con una buena jarra de cerveza es imprescindible. También es obligado probar el Goulash, una especie de estofado de carne y vegetales especiado muy rico. Lo mejor es que os alejéis un poco de la zona centro, para poder encontrar locales más económicos y auténticos.

No os podéis perder la visita a la Plaza de la Ciudad Vieja que es el centro de la ciudad. Además de los mercadillos, estaréis rodeados de edificios históricos, iglesias y palacios, como la bonita iglesia de Nuestra Señora de Tyn.

Nuestra Señora en frente del Týn
Iglesia de Nuestra Señora en frente del Týn

Tampoco olvidéis pasar por el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, en la misma plaza, para ver el famoso Reloj Astronómico. Cada hora, cuando dan las doce, se congrega una pequeña multitud delante del reloj para ver desfilar los doce apóstoles. Las figuras que los rodean, la Vanidad que aparece con un espejo, la Avaricia representada por un judío con una bolsa, la Muerte que es un esqueleto y la Lujuria que es un príncipe turco con su mandolina también se ponen en movimiento.
Reloj Astronómico
Reloj astronómico de Praga
Otra de las cosas que no podéis dejar de hacer es cruzar el Puente de Carlos, que cruza el río Moldava. Es el símbolo de Praga, un puente precioso del siglo XIV, flanqueado a ambos lados por una serie de estatuas de estilo barroco. Pasear por él de noche, con las tranquilas aguas del río pasando y las luces de las farolas, que aún enciende un trabajador ataviado al estilo antiguo, es una bonita experiencia.
Puente de Carlos
Puente de Carlos
Por último, uno de los sitios más visitados e importantes de Praga es el Castillo, un complejo de edificios donde está la catedral de San Vito, a destacar por las vidrieras de colores. También encontraréis dentro la calle del Oro, una calle típica con casas de colores, que alberga una amplia colección de armaduras.
Reflejos de San Vito
Vidrieras de la Catedral de San Vito

Como recomendación personal, es muy recomendable que reservéis una velada en el Jazzboat, dónde además de cenar estupendamente, podréis disfrutar de una sesión de jazz mientras navegáis por el Moldava. Algo mágico e inolvidable, un bonito recuerdo para llevarse de esta preciosa ciudad.